viernes 31 de enero de 2025

El primer mes del año había llegado a su fin y él no se había ido de mi mente. Había decidido en otorgarle el carácter de 'huésped' porque vive en mi corazón cómodamente. La verdad que nunca hizo nada como para ganarse ese privilegio premium que le he adjudicado, pero como nunca fui muy buena para juzgar a los hombres de los que me he encaprichado optararon, mi lado más insolente y mi lado más inconsciente, en dejarlo ahí un tiempo más hasta que alguien lo destrone. 
El nuevo personaje introducido a mitad de diciembre seguía vivo y había tenido el lujo de continuar un mes más conmigo, aunque parecía ser fanático del hombre sin escrúpulos porque lo estaba imitando a la perfección. No me contactaba ni añoraba mi presencia por lo que no estaba dispuesta a seguir regalandosela.
Al maldito hombre sin sentido del uso y la razón no le había dado ninguna oportunidad de volver a hechizarme en cuerpo y alma porque a pesar de que moría de ganas no andaba rondando en su jardín -de todas formas no sé cuánto más durará esta calma que antecede la tormenta ya que estoy cien por ciento segura de que el huracán se va a desatar-.
A veces sigo fantaseando y pensando en si él volverá, más bien nunca se fue porque nunca se quedó, pero pienso más allá, pienso en si me volverá a contactar aunque él no debería hacerlo pues yo me fui, pero yo regresé a los días y él no me abrió la puerta a pesar de saber que estaba detrás de ella. 
A veces pienso que debería dejar de pensar tanto si total él no tiene idea -y nunca la tendrá- de todo lo que me está pasando (con él). Entonces, ¿debería seguir golpeando o debería retirarme con el ego un poco roto (la verdad que más bien yo diría que está destrozado) y fingir que nada de esto ha sido analizado?
•Y si ...
▪︎O no ...
•No, no.
▪︎Bueno sí, pero después del diez de febrero. 
•No aguanto, ¿y por qué tanto?
▪︎Y si aguantaste un montón ya esperando, en que te cambian un par de días más, además te cercioras de que está acá. 
▪︎Bueno, lo voy a pensar.
•Basta de pensar. 

miércoles 8 de enero de 2025

Estoy convencida de que a mi amor no lo voy a encontrar en una simple aplicación de citas y que mi amor tampoco es aquel hombre musculoso, trigeño, de un metro ochenta y seis centímetros creado por el mismo diablo que habita plácidamente en mí, en todas las partes que conforman mi ser, hace meses.
Él y yo: nada.
¿Y por qué sigo tan aferrada a esa nada?
¿Por qué deseo que vuelva, una vez más, cuando la que se fue esta vez fui yo?
¿Por qué sigo insistiendo si cuando quise volver, después de irme, él no me aceptó de vuelta, sino que me dejo ahí, colgada, para toda la eternidad? (Ni siquiera vio mi mensaje). 
Entonces, ¿qué tan perturbada se halla mi mente como para soñar con él, para soñar que me habla por una red social y me dice que me contacte con él, que esta vez si me va a responder? 
Mi inestabilidad me arranca las entrañas. Me va sacando poco a poco toda la pasión que tengo contenida bien adentro, me lleva al nivel del desespero, y no puedo evitar querer buscarlo desenfrenadamente, mirarlo, pensarlo, desearlo, anhelarlo, tocarlo e imaginar con sentirlo una vez más. 
Estoy viéndolo ahí, tan libre, tan íntegro, tan suyo. Siempre suyo, nunca mío. Gozando sus vacaciones como si no existiera un mañana, experimentando lo nuevo del año que llegó sin que nadie (menos su círculo social, obvio) conozca la pesadez de su alma y las cargas que tiene en su maravillosa cabeza, sin nadie saber cuan perturbado se encuentra aquel frívolo hombre y que tan cruel puede llegar a ser a la hora de amar a la mujer que no estima en lo más mínimo. 
¿Y qué tan vacía tengo que estar para seguir aferrándome a él? 
¿Qué tan mal me estoy sintiendo como para seguir construyendo un castillo a su alrededor cuando él ni siquiera se encuentra dentro de mi rango etario?
Quizás es mi venus, mi posesividad, mi forma incongruente a la hora de amar.
La locura contenida en este cuerpo inhabitable.
La idiotez de mis pasos que no se cansan de perseguirlo y no poder atraparlo. 
Mis ganas desenfrenadas de matarlo y que no exista más en ningún plano, que no exista ni siquiera en las estrellas, para así nunca alcanzarlo.
Es que tal vez nuestros espírutus se conocen desde antes o el universo me lo pone siempre adelante para que aprenda la lección que nunca entiendo. Para deshacerme del hechizo que me ata, como si estuviese embrujada de acá para toda la perpetuidad. 
Como si él fuese un vampiro que me absorbe la vitalidad, que me deja seca, reducida en pedazos de tanto pensar.
Como si él se alimentará de mi ausencia y creará para sí su mundo ideal en el que yo nunca pero nunca tuve lugar porque no existo dentro de su plano astral. 
Alejada en las tinieblas, atrapada en la cárcel construida por su indiferencia, lejos, muy lejos de la plenitud emocional, como si hubiese sido encadenada a quererlo y gozarlo, pero desde otro tiempo-espacio espiritual.
Nunca será mío, porque él nunca lo querrá, y yo siempre seré suya, sin pedir a cambio algo más.
Quizás pasen los años y nunca tendré suficientes lágrimas para recordarlo, porque él siempre fue la porquería que le hicieron, porque siempre estará como yo, totalmente perturbado.
Porque su luna y la mía jamás serán compatibles, porque mientras mi amor arde con la inmensidad de mil quinientas ochenta y siete llamas él suyo se prende lentamente con el correr de la mañana, para vivir abajo del tronco más sensato de toda la arbolada.
Es que él siempre será ese engendro del demonio destinado a deambular y tocar todas y cada una de las puertas de las mujeres que se crucen en su camino, entrar y salir como si no buscará nada y encontrar siempre lo mismo porque es la mujer equivocada.
Porque él nunca encontrará a aquella que perdió en su gran guerra, aquella que no lo eligió a pesar de que él se quedó, años se quedó sin recibir a cambio ni siquiera una mirada, entonces él vagará para siempre atendiendo y rompiendo aquellos corazones que no se adapten a los patrones tóxicos que él repite, ya que hasta que no entienda que ella nunca volverá destruirá a todas sin mirar atrás.
Y yo, que estoy un poco más sana pues si comprendo lo que busco, lo que quiero y lo que ofrezco, terminé nuevamente enjaulada en la tortura de mis emociones fantaseando con él todas las noches simplemente porque jamás de los jamases él podrá ser algo que me pertenezca y que disfrute.
Porque a pesar de no ser el tipo de hombre con el que planeo disfrutar la posteridad hay algo que me hace caer de rodillas ante su presencia y atravesar, a rastras, el campo de minas y espinas oxidadas que lo rodean, solamente para encontrarlo del otro lado sonriendo mientras me rechaza con su silencio una vez más. 

domingo 5 de enero de 2025

Un nuevo año ha comenzado y una nueva yo ha resurgido de las cenizas, cual ave fenix. Por ahora. Apenas vamos tres días del año, así que pretendo ser positiva la mayor cantidad de tiempo que pueda (mentira, hoy es sábado cinco y ayer, viernes cuatro, me invadieron las ganas de hablarle y dos días antes lo stalkeé -y me quise morir, en sus brazos- así que mentira). 
Mi nueva determinación del 2025 es no sostener a nadie en mi vida que ha demostrado señales de querer irse. Y así fue, eliminé de mi lista de mejores amigos, de aquella famosa red social de fotografías e historias, a todos los hombres que habitaban en ella. Si alguien desea estar ella (y en mi vida), pues que se gane un lugar (mentira número dos, que será desarrollada más adelante, luego de introducirles a los nuevos personajes). 
A fines de diciembre conocí a otro hombre, con el que hablamos mucho por redes sociales y la verdad me sentí cómoda. En realidad, habíamos hablado un par de veces, muy casualmente, mucho tiempo antes, pero como en mi vida no existía otro más que el marrano nadie tenía relevancia. Nos vimos una sola vez. No me volvió hablar. Pasamos de cien a cero. Nos vimos un jueves. El sábado le respondí una historia. Casi nos vemos, pero por una cuestión de él y un no mío no se concretó nada. El jueves siguiente otra vez yo le dije vernos. A medida que voy escribiendo esto me siento cada vez más estúpida. ¿Qué pasó? se durmió. Puede pasar. Pidió perdón, hice un chiste, ¿y? me vistió. Ahora no me mira las historias. Yo ya no sé, ¿es un karma que debo pagar? 
El otro día leí que el karma no existe, o sea si existe, pero no tal como lo conocemos, sino que va más allá de esa idea de que si haces algo malo la vida es un boomerang y todo vuelve, no, no, si no que es algo más profundo, es una idea de que si vos crees que estás haciendo algo malo las consecuencias son algo malo, por ende si vos tenes ese convencimiento de que te va a pasar algo malo te va a pasar algo malo, es como una suerte de manifestación, entonces quizás yo estoy encerrada en la habitación que se llama "encontrarás a todos los hombres malos" y no quiero salir de ahí por más que tenga la llave.
Bueno, en fin, ayer viernes me crucé a alguien con quien tenemos en común con este nuevo personaje, por lo que le hablé. Si. ¿Me interesa este hombre? No. ¿Entonces? Me está ignorando. Eso pasa. 
Le comenté lo que sucedió, me preguntó, le clavé el visto y me deslice sigilosamente como una serpiente a sabiendas de que esto no va a servir de nada. 
Por otro lado, este nuevo hombre tiene una cualidad muy interesante: un amigo muy lindo con el que quizás tenga alguna chance, así que esa es una meta del año. Una meta para este blog en el que solo escribo sobre mis -iba a decir fracasos, pero ya me estaría condicionando- aventuras amorosas, sepan que el amor no es el foco principal de mi vida, sino más bien un condimento que me ayuda a contimentarla un poquito.
Así que, todas mis resoluciones del año nuevo me parece que se quedaron atoradas en el marco de la puerta del año pasado, porque si bien están luchando con fuerzas para desengancharse, me parece que están perdiendo la pelea.
Igual tranquila, que el año es largo y las horas sobran.

sábado 4 de enero de 2025

¿Qué tan estúpida era, del uno al diez, si todavía fantaseaba por las noches con el regreso de aquel malévolo hombre? 
¿Qué tan estúpida era, del uno al diez, si seguía revisándole las redes sociales con la intención de encontrar algo que acribillara rápidamente mi corazón, una vez más, a pesar de ser plenamente consciente de que por más que él tenga otra mujer lo voy a seguir anhelando?
¿Qué tan estúpida era, del uno al diez, si aún vivía aquella pequeña parte de mí que sostenía fehacientemente que en el fondo -muy en el fondo- de su oscuro ser algo alguna vez había sentido por mí?
¿Qué tan estúpida era, del uno al diez, si había pensado, más de una vez, en hablarle sabiendo que la última vez ni siquiera hubo una respuesta, lo que es -evidentemente- una respuesta?
¿Qué tan estúpida era del uno al millón para seguir teniendo sentimientos por ese despiadado, cruel, frío, insensible, egoísta, imprudente, inconsciente, antipático, oportunista, nefasto, incoherente, deshonesto hombre? 
Mil millones.
Diez mil millones.
Y el número más alto que exista en este planeta tierra, galaxia, universo y a la redonda (nunca fui una chica de ciencias exactas, así que no sé).



lunes 17 de noviembre de 2025

Mi fantasía más recurrente es aquella en la que él me escribe un simple " hola ". Le respondo un " hola " y de nuevo emp...