lunes 25 de agosto de 2025

El siete siempre fue nuestro número: el que tenía en la camiseta del equipo en que jugaba, el favorito mío, mi arcano principal de la matriz del destino, el que forma parte dos veces en mi fecha de nacimiento, el que tiene tatuado junto con otro en su brazo izquierdo, y siempre será nuestro número, porque nuestros encuentros, aunque fueron más a puertas abiertas, por siempre quedarán reducidos a siete.
Es dificíl escribir sin llorar, ¿verdad?
Es dificíl escribir sin parar de pensar. 
Es dificíl pretender quedarse esperando a alguien que promete hacerse un tiempo en su caótica vida para verse, pero descubrir que tiene tiempo para todo, menos para una.
Por eso suelto. Por eso dejo ir. Porque me cansé de redactar parráfos de miles de oraciones para recibir siempre las mismas respuestas evasivas. Porque me cansé de sostener una vela sola, de mantener la llama sola y de procurar que todo siga como antes, sola.
Entonces tomé la decisión más sana de todas: me fui en silencio.
Lo eliminé de las redes sociales. Pasó exactamente un mes de la última vez que nos vimos. En un mes todo cambió rotundamente, y la verdad que a mí todo me duele, por ende, el mensaje que le mandaría a él, quedará sepultado acá:

"Mi amor, te dejo de seguir porque no soporto ver como tenes tiempo para todo, menos para mí. La verdad que me molesta y duele todo lo que pasa. Quizás más adelante nos reencontremos, pero por el momento no quiero seguir esperándote"

No me habla. No me lee. No me piensa. 
No me dice de vernos. Me tiene silenciada.
A veces el mayor acto de amor propio que podemos hacer es irnos en silencio.
Nueva lección aprendida, ¿pero a qué costo? 

lunes 17 de noviembre de 2025

Mi fantasía más recurrente es aquella en la que él me escribe un simple " hola ". Le respondo un " hola " y de nuevo emp...