Para mí era alergia, pero comenzaba a sospechar que era un rechazo de mi cuerpo ante mi insistente idea de correr hacia los brazos de otro hombre cuando a todas luces todavía no había sanado mi última decepción amorosa.
¿Estaba siendo exagerada?
Tal vez.
De todos modos nunca me caracterice por ser una persona poco dramática.
¿Qué es lo que pasa con la gran mayoría de las mujeres que no podemos volver a tocar una piel masculina en el corto plazo luego de que nos hayan roto el corazón en mil pedazos?
¿Cuál era la explicación lógica ante la necesidad de quedarse sola y refugiarse en noches llenas de salidas con amigas o largas maratones de series y chocolates acompañadas de nuestra infusión favorita?
¿Acaso hace doscientos años atrás alguien nos embrujo y determinó que por y para siempre íbamos a llorar y dejar de interaccionar con otros porque simplemente estábamos demasiado tristes para volver al ruedo?
Pero hablando en serio, ¿cuál era el motivo oculto por el cual me sucedía eso?
Es que tenía dos pacientes hombres esperando que los conozca que llevaban un par de tiempo en mi lista de espera y yo simplemente no podía de dejar de torturarme con aquel maldito que me dejó un domingo a las cuatro de la tarde.
Ni siquiera había sido un gran amor de esos en los cuales una piensa de vez en cuando y suspira al cielo y dice "que épocas, que recuerdos".
No lo conocía, habíamos compartido pocos días. Aunque pensándolo bien si lo conocí, descubrí su verdadera esencia cuando se fue. La forma en que una persona decide irse de tu vida deja al descubierto que tanta bondad o que tanta maldad habita en su ser.
Él era malo y aún así, no podía no pensarlo.
No podía avanzar. Estaba estancada en la casilla que llevaba su básico nombre de seis letras.
Había tirado los dados en más de una oportunidad y siempre salía el uno, que me hacía ir hasta la casilla que se llamaba "lo siento, retrocedes un lugar, es demasiado pronto para que pienses en salir de este juego", por lo que tenía que tragarme mi orgullo y volver atrás.
¿Era el momento de aceptar que realmente estaba enamorada o quería permanecer en este estado de abandono porque yo no sabía amar, no sabía querer a alguien sin evitar ser ansiosa y obsesiva?
Quizás no estaba tirando muy fuerte los dados y en el fondo deseaba que siga saliendo el uno.
¿Era porque disfrutaba de andar llorando por los rincones por el simple hecho de que tenía una buena razón para postergar mis proyectos y planes, tirarme en la cama y ser una depresiva?
¿Acaso el drama se había apoderado por completo de mi vida?
¿Había perdido del todo la cordura?
¿Estoy loca?
Puede ser.
Estoy loca, pero por tratar de comprender a los hombres y lo peor de todo es que es una enfermedad que no tiene cura, por suerte la alergia y la gripe si.
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