lunes 13 de mayo de 2024

Otra vez me encontraba escribiendo mis sentimientos. Obviamente, como todos los santos días, cuando estaba completamente a solas me ponía a reflexionar. El tópico de hoy era un Tik Tok que vi. El trend era subir captura de pantalla de las conversaciones que habías tenido con él antes de conocerlo, es decir mientras "te seducía" o cuando "estaba todo bien" y después cómo era la relación en la actualidad: él dando excusas de afrontar cualquier tipo de vínculo que vaya más allá de una amistad, un chongueo o incluso que no exista ningún tipo de vínculo, volver al primer día, cuando eran completos desconocidos. El video iba acompañado de una canción que decía "una vez que me arregle, él va a  extrañarme".

Más allá de comprender la lírica de la canción, que hace alusión a que a él le gusta romper sus juguetes favoritos y ella es uno de ellos, y una vez que ella se arregle, porque él la rompió, la extrañará, mi postura es que no puedo estar más en desacuerdo con eso. Yo ya lo sabía, lo había aprendido un par de años y corazones rotos atrás, el problema nunca es una, el problema son ellos. Aunque si tenemos un porcentaje de culpa, porque confiabamos ciegamente en ellos y nos olvidamos de lo más importante: son hombres

Él era un hombre y era uno de tipo especial, uno que si bien al principio podes visualizar alguna que otra bandera roja, no las conoces todas hasta que detona la bomba. Nunca había tenido novia. Raro, ¿no? ¿Cómo puede ser que alguien de su edad jamás en la vida haya tenido una relación seria? ¿Acaso eso era un indicio de que no puede comprometerse? Le había dicho hacia menos de tres meses a la mujer que había amado por unos años que no la quería ver más, porque a pesar de haber sostenido un vínculo que él no quería, pues nunca se lo había manifestado, ella no quería nada serio con él, y lógico, él se había cansado. 

No puedo negar que algunas señales eran claras y opte por no verlas, por lo que no puedo atribuirle completamente la culpa a él de yo haber confiado, cuando ya debería haber aprendido la lección en más de una oportunidad. Tampoco lo estoy convirtiendo en un angelito, sino que reitero que es malo, malo para mentir, malo para querer, malo para elegir, malo para sentir, malo para madurar y malo para responsabilizarse, pero más mala soy yo para liberarme.  Mala para no creerle, mala para prenderle una vela como si hubiese sido un santo. Sin querer queriendo me puse a pensar en su mensaje, era la primera vez que decía mi nombre y lo hacia para rechazarme de nuevo, pero de una forma más personal, ¿no? Acaso cuando te hablan y te llaman por tu nombre, ¿no es una forma de demostrar atención? Una atención que justabamente no era la que buscaba de él. Es que no sé ni lo que quería de él o lo que esperaba, pretendía convertir a un hombre sin sentimientos en el príncipe de mis sueños. Ni siquiera eso, porque jamás me había dicho que era linda o que le gustaba, simplemente lo asumí porque me llamó más de una vez para que visite su cama y porque, para ser sincera, teníamos muchas cosas en común. 

Una vez habló de sus dientes y yo de su sonrisa. Le confesé que fue una de las razones por las cuales accedí a verlo y le pregunté una razón por la cual él accedió a verme y no respondió. Nos quedamos en silencio y cambié de tema. No lo deje expresarse, pero él tampoco insistió en hacerlo. ¿Entonces que mierda hacia ahí, parada al lado de un hombre que no se comunicaba? ¿Que no era capaz de decir lo que quería y lo que no? Yo no era la que lo iba a cambiar, ya había intentado una vez cambiar a un hombre y no pude, porque me terminé dando cuenta que la que estaba cambiando era yo.
Y es que la respuesta a que carajos hacia quedándome ahí es que cuando un hombre así, tímido, introvertido, abre su corazón sin que una lo haya forzado, cuando te cuenta su vida y obra y notas que se siente cómodo haciéndolo dudas. Vos caes. Una deja toda la teoría de lado y el cebrero se hace mudo, el cuerpo se queda sordo y el corazón empieza aferrarse a la posibilidad de que quizás le gustes más de lo que creías gustarle, porque ahí, ante tus ojos estaba la confirmación que esperabas, pero resulta que estabas ciega, ya que eso para él no significaba nada. O no lo sé, es que nunca se lo preguntaré y nunca me lo dirá, a menos que un día se acuerde de mí y me venga a molestar, piense que sigo vulnerable ante sus encantos y crea que tenga la oportunidad de volver a hacerme llorar, y si decido aceptarlo, si decido volver a caer en la boca del lobo, será a cambio de que me cuente todo lo que no me dijo en su momento. Igual, ¿de qué me sirve, no? 

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