Y de repente me quede sola con mis más profundos y retorcidos pensamientos y se vino a mi mente la idea de que si tuviese una máquina del tiempo y pudiese viajar al pasado, exactamente al preciso instante en el que creí que era buena idea responder uno de tus tantos mensajes, ¿qué es lo que haría?
¿Impediría que mi dedos se deslicen con indiferencia sobre el teclado de mi celular y redactaran ese sorpresivo "si, cuando quieras" ante tu "¿cuándo tomamos algo?" o no interferiría en nada y me obligaría a caminar arrodillada por ese pequeño infierno llamado vos cuyas llamas arden con un desolador calor?
¿Te conocería de todas formas a pesar de saber que ibas a aniquilar cruelmente mi iluso, estúpido y amable corazón o dejaría que la historia se escriba y cambiaría el desenlace no involucrándome tanto en esta calle sin salida?
Pero siendo realista,
si hubiese actuado diferente,
¿algo cambiaría?
No.
Si lo analizo fríamente no te respondería.
No aceptaría.
No te conocería.
La lección la tenía que aprender igual, pero con vos no quería.
No vos. Preferiría mil veces que no hubieses sido vos.
Iría corriendo hacia el día en que te presté atención y haría hasta lo imposible para que ese mensaje no se hubiese enviado.
No me merecías.
Nuestros caminos nunca debieron cruzarse.
Nuestras almas nunca tuvieron que encontrarse.
Nuestras manos nunca necesitaron enredarse.
Nuestros besos nunca intercambiarse.
No te escucharía.
No te creería.
No te elegiría.
No terminaría así, andando destruida por la vida.
Entonces a la respuesta de qué es lo que haría es no, no te lo permitiría. Te dejaría ahí, enterrado entre las cientas de propuestas que me hacían. Y si, se que no me arrepentiría.
Creo que todo sería mejor si jamás te hubiera conocido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario