sábado 5 de octubre de 2024

Hace exactamente ocho días cumplí veintisiete años.
Existe una creencia popular de que cuando soplas las velas tenes que pedir tres deseos, pero una vez leí que al fuego no se le piden deseos, porque se los lleva, así que opte por decirle: "llevate todo lo que siento por él".
Pero, parece que a el fuego poco le importa y el universo, el karma, mis guías espirituales y toda la mar en coche quieren ver si aprendí la lección, entonces decidieron que era un buen momento para ponerme a prueba y ver si aprendí la lección, porque como se cree, con los años, una se pone más sabía, ¿o no?
El día miércoles por la noche soñé con él. Soñé que me escribía y decía: "Hola", así, tal cual lo estoy escribiendo. Con la H en mayúscula. Lo hacía por la aplicación de citas. Es raro. Él nunca me escribió un "hola" así de la nada, un saludo vacío sin nada más, ya que siempre ha solido desarrollar, disfrazar sus intenciones, además de que últimamente, como sabe que está en jaque, se le da por decorar sus palabras con unos finales "ja ja".
Lo más loco es que justo esa noche, en la que soñé con él, había pensado en borrar esa maldita aplicación, porque era esclava, estaba condenada a esperar a que él me hable, que nos diga de vernos, que nos diga de encontrarnos, y justo ese día, que había pensado en él, soñé con él.
En ese momento pensé que probablemente era mi inconsciente que quería eso, en lo más profundo de mi ser yo quería que él se ponga en contacto, no pensaba que era una señal de que lo haría, pues ya había transitado varias veces por ese sendero y no siempre obtenía lo que quería, pero no, está vez, me equivoqué.
El jueves por la tarde me harté. Tenía que borrar esa aplicación. Lo hice.
No la abrí durante todo el jueves a la noche y durante todo el viernes por la mañana. No quería hacerlo, es más, esta entrada en un origen se llamaba viernes cuatro de octubre y no sábado cinco de octubre, porque sentía que era mentira, que él no me va a escribir.
Para mí, él quizás había intentado con otra, o no, y todo se terminó porque no puede sostener un vínculo ya que sigue atado a la mujer que amó, por la que llora por las noches y por la cual yo no me permito desear algo con él.
En mi mente habitaba la idea de que como no le funcionó estar con otra decidió volver a las aplicaciones de citas, me encontró, se acordó de mí y aquel día decidió darme match porque sabe que acá estoy y soy buena, evidentemente le gustó el tiempo que pasó conmigo, lo he tratado siempre bien y soy divertida.
Decidió dejar de lado todo su orgullo (a sabiendas de que para mí él toma consciencia de lo mal que me trató, porque me pidió perdón, pero ahora no le estaría importando mucho, pues anda fingiendo demencia) porque soy lo fácil, pero él no sabe que para mí él es lo difícil y nunca lo sabrá.
El viernes a la tarde, como si hubiese tenido una corazonada, esa misma que tuve aquel día que descubrí que me había desbloqueado, entré, sin descargarla y desde el incógnito, a la bendita aplicación de citas y ahí estaba, hacia diez minutos él me había hablado. Primero visualicé un "estás libre hoy?" y la verdad que sí, estaba libre hoy, pero no respondí. Seguí mi vida. Pensé en responderle, pero decidí no hacerlo.
Horas después, diría que tres, llegó, lo que tanto había anhelado desde aquel día en que él se marchó, me había enviado la solicitud para seguirme en esa red social de fotografías. Espere. Tardé aproximadamente treinta minutos en aceptarlo. 
Pasaron los minutos. No me hablaba.
Me digne a verle la historia y automáticamente, como si hubiésemos elegido el mismo tiempo y espacio para conectarnos, me habló.
Me preguntó si había borrado la aplicación. 
Tardé casi una hora en responderle.
"Del teléfono si, pero la uso desde la computadora. ¿Por qué?"
(No son las palabras exactas que usamos, pero se asemejan). 
Con la velocidad de la luz me respondió algo que ya sabía, y si, que me había escrito por ahí, que más va a ser. Entonces, como si no hubiera visto su mensaje, aunque no lo vi completo hasta el día siguiente, le consulté qué me había dicho y ahí nació ese "si estabas libre ja ja". 
Minutos más tarde sentencié: "tengo planes este fin de semana, ¿organizamos para el próximo?". De mí no se escaparía ningún ja ja. 
No me respondió.
Pasaron las horas y él volvió a ser él.
Obvio, no le interesaba la negativa, no había obtenido lo que quería entonces, ¿de qué le servía?
Viví mi vida, porque esta ya no se detiene si él no responde.
Cuando subí una historia al mediodía siguiente y él la vio, evidentemente le surgió la necesidad de responderme y optó por un "dale". Horas más tarde reaccioné con un emoji de una manito a su mensaje. 
Quedará en él hablarme.
¿O en mí?
No voy a apurarme.
Lo charlamos con mis amigas. Que hablamos no, lo omití, que me siguió si.
Ellas no están de acuerdo con que lo vea, obvio, pero yo ya sé cómo va a ser nuestro vínculo a partir de ahora, es como si volviéramos a febrero y yo estaría más "despierta".
Es mi primera vez con alguien que solo veo de noche sin interaccionar durante el día. O la semana. Intercambiar un buen día, un qué tal, unos buenas noches.
Todo es nuevo.
¿Habré aprendido la lección? 
Sé que con él no puedo pedir más que esto, porque es lo que me va a dar. 
Sé que no voy a quedarme con él. Sé que debo seguir conociendo hombres. Sé que con él es solo vernos a la noche para encontrarnos casualmente, que cuando el show se termina cada uno toma su vía y hasta la próxima.
Si, charlamos.
Si, nos contamos pequeñas cosas.
Si, ¿pero qué va a pasar ahora?
¿Hablaremos del pasado?
¿Le preguntaré que carajos le pasó ese día y por qué actuó cómo lo hizo? ¿Me importa lo que pueda llegar a pensar?
¿Él sabrá que lo que me hizo a está mal? ¿Me pedirá perdón en persona? ¿Fingirá demencia? ¿Hará algún comentario? ¿Debería hacer algún comentario? ¿Debo verlo con una forma de ser relajada?
Pero todas esas preguntas negativas poco a poco se desdibujan, y de repente me encuentro un sábado por la noche que no salí imaginando el escenario en el que le pregunto, entre risas, si me extrañó y él me mira con su cara de nada y no se expresa con palabras, sino que se queda callado y yo, que dentro de todo lo posible un poco lo conozco, me doy cuenta que ese silencio es un no, y así, para romper el momento incómodo, le digo de forma irónica que me hubiese mentido y diga que sí, que eso le sale muy bien, mentir, y él esborzará una media sonrisa y a mí me va a dar vergüenza seguir metiéndome en situaciones que no puedo manejar y vamos a fingir que nunca nada pasó y nos vamos a besar mientras en mi mente suena la premisa "parece que esta historia es de nunca acabar".

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